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Importaciones chinas: la industria argentina, otra vez en la mira

Esta Peli ya la vi. Y no en Netfix.—
En 1993 tuve que cerrar Sampi. Cincuenta empleados, doce vendedores, novecientos comercios en todo el país. No la mato un incendio ni una mala gestión: la mató un contenedor. En realidad, cientos de contenedores + Hiperinflacion de Raul Alfonsin . Y ahora, treinta años después, estoy leyendo los mismos titulares. Cambia el actor, cambia la tecnología del envío. La lógica de fondo es exactamente la misma.

Un galpón en Argentina, un depósito en Shenzhen

Empiezo por lo que motivó esta nota: un informe que circula hace semanas sobre cómo vendedores chinos están instalando operaciones logísticas directamente en Argentina para vender a través de Mercado Libre. La mecánica no tiene nada de misteriosa ni de conspirativa, aunque algunos la cuenten con tono de thriller. Mercado Libre tiene un programa que se llama Global Selling: permite a un vendedor de afuera —sobre todo de Estados Unidos y de China— manejar Argentina, México, Brasil, Chile y Colombia desde una sola cuenta, con precios en dólares y logística propia en cada país.

La pieza que cambia todo es Mercado Envíos Full. 

El vendedor manda su mercadería en contenedor, por barco, a un depósito local. Cuando alguien compra, el producto ya está acá: no cruza una aduana en tiempo real, no paga flete aéreo individual, llega en 24 o 48 horas como cualquier producto nacional. La empresa lo confirmó en su propia hoja de ruta para este año: abrió su primer centro de despacho en China a fines de 2025 y ya está enviando mercadería a sus cinco mercados principales de la región. No es un rumor de video de YouTube. Es la estrategia de crecimiento declarada de la compañía.

¿Es tan barato como algunos dicen? 

El transporte marítimo en contenedores es, en efecto, muchísimo más económico que el aéreo individual que usan AliExpress o Temu para las compras chicas. Sumale que China otorga subsidios a la exportación y a la logística, algo documentado hace años en el comercio internacional. El resultado: un producto que llega “a precio de fábrica”, sin pasar por el proceso de compra internacional que hoy encarece y demora una compra en AliExpress. La palabra “gratis” es una exageración. La palabra “devastador para quien fabrica acá” no lo es tanto.

Esta película ya la vimos, y no en el cine

Acá es donde entro yo, y entra Sampi. En los 90, la apertura comercial de la gestión Menem tiró abajo buena parte de la protección arancelaria que quedaba en pie desde 1976. No fue un plan gradual: fue una topadora. Un industrial de calzado de esa época, Eduardo Bakchelián, contaba que sus fábricas —distribuidas por todo el país, con rentabilidad del 5% al 10%— daban trabajo a 30.000 personas. Con la apertura, bastaban menos de cien tipos dedicados a importar para ganar el triple, sin fabricar nada, dejando en la calle a una población entera.

A mí me pasó algo parecido a escala más chica. Sampi fabricaba indumentaria. Competíamos con calidad y con una red de distribución que me había llevado años armar. Contra un contenedor de ropa a precio de liquidación, no competís: rezás. Y cuando la demanda interna además se cae —porque el poder adquisitivo también se cayó en esos años— el combo es letal. No hace falta ser economista para entenderlo. Hace falta haber cerrado la persiana una vez.

El problema nunca fue competir. El problema es competir con las manos atadas contra alguien que corre sin mochila.

La discusión de fondo no cambió en tres décadas. El gobierno actual, con una filosofía de apertura y libre competencia bastante explícita, sostiene que esto beneficia al consumidor y presiona a la industria a mejorar. Tiene una parte de razón: ningún sector merece vivir eternamente protegido de la competencia, cobrando caro y entregando poco. Yo mismo, en Base Sur Digital, vivo compitiendo todos los días contra agencias más chicas, más baratas y a veces mejores. La competencia no es el enemigo. El enemigo es competir en una cancha inclinada.

Importaciones Chinas - cancha-inclinada

El costo argentino tiene nombre y apellido

La Unión Industrial Argentina lleva más de un año repitiendo el mismo reclamo, con distinta intensidad según el mes: no piden proteccionismo, piden condiciones parejas. En agosto de este año, tras un cruce público con el ministro de Economía, Martín Rappallini fue directo: “No defendemos privilegios. Pedimos las mismas condiciones para competir con el mundo.” La lista de obstáculos que enumeró es conocida por cualquiera que haya intentado producir algo en este país: carga impositiva, legislación laboral rígida, costos de infraestructura, falta de financiamiento accesible, y la caída del consumo interno pegándole por el otro lado.

Los números no acompañan el optimismo oficial. La producción industrial cayó 5,7% interanual en mayo de este año, según el INDEC, con catorce de los dieciséis sectores relevados en baja. En febrero, la UIA había advertido por el cierre de la planta de neumáticos Fate —una empresa nacional con décadas de historia— y lo describió como parte de “un fenómeno integral donde sectores industriales enteros enfrentan situaciones de competencia internacional fuertemente distorsionada”, con la industria del neumático como ejemplo de sobrecapacidad global proveniente sobre todo de Asia.

El caso de los lavarropas es de manual. En enero, el Gobierno abrió una investigación por presunto dumping en lavarropas importados desde China, después de una denuncia de Drean. Los propios números oficiales cuentan la historia: la participación china en las importaciones de lavarropas pasó del 50% en 2022 al 66% en 2024, con un margen de dumping estimado del 10,43%. Mientras tanto, Whirlpool ya había cerrado su planta local. No hace falta ser detective para conectar los puntos.

Con todo, hay algo que cambió respecto de los 90, y vale reconocerlo sin cinismo: el Gobierno flexibilizó los procedimientos antidumping, acortando de doce a ocho meses el plazo de las investigaciones. La UIA lo celebró. Es un paso. Insuficiente, según el propio sector, pero un paso. Rappallini fue más allá en julio, cuando alertó que China concentra el 55% del mercado global de acero, aluminio y plástico con una capacidad productiva del 100%, y habló abiertamente del riesgo de un “monopolio absoluto” si el resto del mundo no reacciona.

Importaciones Chinas - caida industrial

México ya tomó una decisión. Nosotros seguimos debatiendo si hay que tomarla

El informe que motiva esta nota menciona, de pasada, que “algo similar” pasó en México. Es más que un dato de color: es el contraste más útil que tenemos disponible ahora mismo, en tiempo real, en la región. México no discutió el diagnóstico durante años. Actuó. El 29 de diciembre de 2025 publicó un decreto que sube aranceles de entre el 5% y el 50% a mil cuatrocientas sesenta y tres fracciones arancelarias de países sin tratado de libre comercio —básicamente, China—, vigente desde el 1 de enero de este año. Calzado al 35%, textiles entre el 25% y el 35%, autopartes hasta el 50%.

El objetivo declarado por el propio gobierno mexicano es proteger alrededor de 350.000 empleos en sectores sensibles: automotriz, textil, calzado, siderurgia, manufactura. Los resultados de los dos primeros meses ya están sobre la mesa: las exportaciones chinas de calzado a México cayeron 62%, las de textiles 26%. Se puede discutir si esa medida es la correcta a mediano plazo, si genera otras distorsiones, si México la usó también como gesto político hacia Estados Unidos de cara a la revisión del T-MEC. Todo eso es cierto y es parte de la letra chica. Pero la decisión de fondo fue clara: no vamos a dejar que una asimetría de costos estructurales decida quién produce y quién no.

Argentina, mientras tanto, discute si “conviene” o “no conviene” abrir la economía, como si fuera una sola palanca con dos posiciones. No lo es. Se puede abrir la economía y, al mismo tiempo, exigir reglas de juego parejas. No son alternativas: son la misma política, bien hecha o mal hecha.

Lo que nadie dice en la sobremesa: el consumidor y el trabajador son la misma persona

Acá tengo que hacer una aclaración incómoda, porque me la reclamaría cualquier persona con sentido común si no la hago yo primero. El consumidor argentino necesita precios más bajos. No es un capricho ni una frivolidad: el poder adquisitivo del salario mínimo cayó casi el 40% entre noviembre de 2023 y marzo de este año, según un informe académico de la UBA, y se perdieron más de trescientos mil empleos formales en el mismo período. Con ese cuadro, decirle a una familia que no compre el electrodoméstico más barato porque “hay que defender la industria” suena, en el mejor de los casos, tibio.

El problema es que estamos discutiendo el síntoma y no la enfermedad. El consumo cae porque el salario cae y porque el empleo formal se destruye, principalmente en industria y comercio, que llevan nueve meses consecutivos de caída de puestos según los últimos datos disponibles. Si la respuesta a esa caída es “que entre más importado barato”, lo que conseguís es aliviar el bolsillo hoy y vaciar la fuente de ingresos mañana. Es pan para hoy, y no hablo en sentido figurado: literalmente estás cambiando salario futuro por precio presente.

Coincido, y lo digo sin medias tintas, en que hay que reactivar el consumo. Como mercado, estamos dormidos, y un mercado dormido no genera ni un peso de valor para nadie, ni para el importador ni para el fabricante. Pero reactivar el consumo con importaciones sin condiciones parejas es como prender un fuego con la leña de tu propia casa. Calienta un rato. Después no tenés con qué calentarte el invierno que viene.

Importaciones Chinas - doble golpe

De exportar materia prima a importar el valor que no supimos agregar

Hay una frase que repito seguido en las charlas con equipos jóvenes, y que en este contexto suena más vigente que nunca: seguimos exportando lo que sale de la tierra y comprando lo que sale de una fábrica. Ese es el patrón que se repite desde hace más de un siglo, con variantes. Cuando la balanza comercial se sostiene con soja, petróleo o litio, y al mismo tiempo la industria manufacturera se contrae, no estamos “insertándonos en el mundo”: estamos retrocediendo una casilla en la cadena de valor. El que agrega valor, cobra más y emplea más gente por unidad producida. El que solo extrae, cobra lo que el mercado global le quiera pagar ese día.

Esto no es una discusión ideológica, aunque se disfrace de una todo el tiempo. Es aritmética de balanza de pagos y de empleo por unidad de producto. Un país que fabrica genera puestos calificados, cadenas de proveedores, ingenierías locales, know-how que se queda. Un país que solo importa genera puestos de depósito, de logística de última milla y de atención al cliente. Son trabajos legítimos, no los voy a menospreciar —yo mismo construí parte de mi carrera en logística de catálogo con Factory Card— pero no son intercambiables uno a uno con un puesto de producción industrial en términos de salario ni de derrame en la cadena de proveedores locales.

Pensá en tu propia organización un momento. Si sos emprendedor o directivo de una pyme que compite, directa o indirectamente, con un flujo de importación creciente: ¿tu estrategia hoy contempla ese escenario, o todavía estás jugando con las reglas de hace cinco años? Y si sos de los que se está por subir a vender en la plataforma que sea, con producto importado, con mejor margen que fabricando: ¿qué pasa con esa estrategia el día que a otro se le ocurra la misma idea, con menos costos que vos?

Importaciones Chinas - dos modelos

No hay atajo: reactivar el consumo sin fortalecer el ingreso es pan para hoy

Si tuviera que resumir mi posición en una frase para el que llegó hasta acá con apuro, sería esta: la apertura sin condiciones parejas no es una política de competencia, es una transferencia de ingresos desde el que produce acá hacia el que produce afuera, con el consumidor de intermediario y de excusa. Y conste que lo digo sin nostalgia por el proteccionismo de manual, que en su versión extrema también destruyó competitividad y calidad durante décadas en este país. El péndulo entre “cerrar todo” y “abrir todo sin red” ya lo probamos dos o tres veces. Nunca terminó bien para nadie que no fuera el que importaba en ese momento puntual.

Lo que hace falta —y esto lo aprendí mirando cerrar mi propia fábrica hace más de treinta años, no en un libro de texto— es una secuencia: primero, condiciones de competencia razonables (crédito a tasa que permita invertir, un régimen laboral que no castigue contratar, una carga impositiva que no te obligue a facturar en negro para sobrevivir); después, sí, apertura gradual y con reglas antidumping que funcionen de verdad, no en ocho meses de investigación sino en tiempo real. Invertir el orden es la receta exacta de lo que ya vivimos.

Preguntas frecuentes sobre importaciones chinas e industria argentina

¿Es legal que vendedores chinos operen desde galpones en Argentina a través de Mercado Libre?

Sí. El programa Global Selling de Mercado Libre está diseñado exactamente para eso: permite a un vendedor extranjero operar con logística local en varios países de la región desde una sola cuenta. No es una maniobra irregular, es un modelo de negocio declarado por la propia plataforma.

¿Por qué el transporte marítimo hace que los productos chinos sean tan baratos?

Porque el envío en contenedor por barco es drásticamente más económico que el envío aéreo individual que usan plataformas de compra internacional, y porque China otorga subsidios documentados a la exportación y a la logística de sus empresas.

¿Qué hizo México distinto a Argentina frente a la misma situación?

México subió aranceles de entre el 5% y el 50% a más de mil cuatrocientas fracciones de productos chinos desde enero de 2026, con el objetivo declarado de proteger cerca de 350.000 empleos industriales. Argentina, por ahora, aceleró los plazos de las investigaciones antidumping, pero no aplicó una medida arancelaria de ese alcance.

¿La apertura comercial siempre destruye industria?

No necesariamente. Destruye industria cuando se hace sin acompañar con condiciones de competencia parejas: crédito accesible, carga impositiva razonable, régimen laboral moderno y mecanismos antidumping ágiles. La apertura en sí no es el problema; la asimetría de reglas, sí.

¿Conviene frenar las importaciones para proteger el consumo?

Frenarlas de plano tampoco resolvió nada en el pasado argentino. La discusión útil no es “abrir o cerrar”, sino en qué condiciones se abre, y si esas condiciones se acompañan con políticas que sostengan el empleo formal y el poder adquisitivo.
Importaciones chinas la industria en la mira

¿Vos qué viviste de todo esto, del lado que sea: como fabricante, como vendedor de plataforma, o simplemente como consumidor que agradece el precio más bajo? Contame en los comentarios cómo lo estás viendo desde tu sector. Si te interesa profundizar en cómo estas dinámicas de mercado impactan en estrategias de marketing y consumo, te invito a sumarte al newsletter de Base Sur Digital. Y si tu empresa está evaluando cómo posicionarse frente a este escenario, con gusto lo conversamos.

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Jorge Rivaldo

CEO de Base Sur Digital

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Fuentes:

  1. Alerta en la UIA por la nueva normativa antidumping— LeTraP —
  2. La UIA celebró los cambios contra la competencia desleal— LA NACION —
  3. La UIA lamentó el cierre de Fate— Infobae —
  4. La UIA pidió rebaja de impuestos para competir con importaciones— DataClave —
  5. La UIA cruzó a Caputo y reclamó igualdad de condiciones — Total News Agency —
  6. El Gobierno investiga dumping en lavarropas chinos— Diario de Cuyo —
  7. Mercado Libre se muda a China— Los Andes —
  8. Congreso de México aprueba aumento arancelario a China— CNN —
  9. México publica decreto arancelario contra China — Expansión —
  10. México sube aranceles: caída de exportaciones chinas de calzado y textil — Moerhai —
  11. Historia de la industria en la Argentina — Wikipedia —
  12. El salario mínimo perdió casi el 40% de su poder de compra — Infobae —
  13. Consumo en caída y salarios rezagados — Infobae —

Notas:

  • La anécdota de Sampi corresponde a la trayectoria real de Jorge Rivaldo (fundador 1980, cierre 1993).
  • Estadísticas actualizadas a agosto de 2026.
  • Investigación realizada el 29 de agosto de 2026.

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